En el contexto actual, donde el sobrepeso y la obesidad afectan a más del 50% de la población adulta a nivel mundial, la adopción de hábitos alimentarios saludables se ha convertido en una prioridad estratégica en salud pública. En Chile, más del 75% de la población presenta malnutrición por exceso, lo que incrementa significativamente el riesgo de enfermedades crónicas, especialmente las cardiovasculares.
Frente a este escenario, la dieta mediterránea se posiciona como uno de los modelos nutricionales más efectivos, respaldado por evidencia científica, para mejorar la salud integral, prevenir enfermedades y promover una baja de peso sostenible.


